24 d'agost de 2026 Un mauser, una familia y la historia de la Jana. Article de Fran Simó Beltran, Museu Front de Llevant
" En el Museu Front de Llevant damos una importancia especial a las piezas que proceden de nuestra tierra.
Para nosotros, una pieza tiene un valor añadido cuando está relacionada con la historia de nuestra comarca, con acontecimientos que sucedieron en nuestros pueblos y, especialmente, cuando existe una relación directa con nuestra propia historia familiar.
Este es uno de esos casos.
La pieza que hoy presentamos es un fusil Mauser español modelo 1893, fabricado en la Fábrica de Armas de Oviedo en 1932.
Pero detrás de este fusil hay mucho más que una ficha técnica.
Hay una historia que une La Jana, Santa Magdalena de Pulpis, la Guerra Civil, cuatro vecinos de nuestro pueblo, un comité revolucionario, seis fusiles ocultos durante décadas y la historia de mi propia familia.
Por eso hice todo lo posible para conseguir esta pieza y que pasara a formar parte de la colección del Museu Front de Llevant.
Esta es su historia.
FRANCISCO SIMÓ AVIÑÓ
Para entenderla tenemos que remontarnos a los meses anteriores al comienzo de la Guerra Civil.
Mi bisabuelo, Francisco Simó Aviñó, conocido en la familia como «Fatet», nació en La Jana el 16 de diciembre de 1894.
Era hijo de Ramón Simó Llorach y María Vicenta Aviñó Llàdser.
Fue labrador propietario y chófer y durante la Segunda República ejerció como regidor de derechas.
Pero antes de la guerra ya había vivido un episodio que tendría importancia en todo lo que sucedería después.
SU PRIMERA DETENCIÓN: JUNIO DE 1936
En junio de 1936, apenas unas semanas antes del inicio de la Guerra Civil, la tensión política y social en La Jana era muy elevada.
Existían fuertes conflictos entre propietarios y jornaleros en torno a la situación laboral y agraria del momento.
El 23 de junio de 1936 se produjo en La Jana una manifestación de propietarios.
Según la información publicada al día siguiente por el Heraldo de Castellón, encabezaba el grupo de propietarios.
Se produjo una confrontación con trabajadores y tuvieron que intervenir fuerzas de Asalto enviadas desde Castellón.
El gobernador civil ordenó entonces la detención de Francisco Simó Aviñó, además de otras detenciones relacionadas con los hechos.
Esta primera detención es importante porque ocurrió antes del comienzo de la Guerra Civil.
Francisco ya estaba políticamente señalado cuando, pocas semanas después, el país entró en guerra.
JULIO DE 1936: TODO CAMBIA
El estallido de la Guerra Civil cambió completamente la situación.
En la retaguardia republicana de la provincia de Castellón comenzaron a formarse comités y milicias armadas.
En La Jana se produjo la incautación de determinados edificios y bienes, y el nuevo poder revolucionario comenzó a intervenir directamente en la vida del municipio.
En este contexto comenzaron las detenciones de vecinos considerados tradicionalistas o vinculados a partidos de derechas.
Y entre ellos volvió a encontrarse mi bisabuelo:
Francisco Simó Aviñó.
Esta segunda detención ya se produjo en un contexto completamente diferente.
Ya no era un conflicto político de la República.
Era la guerra.
LA ABADÍA
Los detenidos fueron encerrados en la antigua abadía de La Jana, que había sido incautada y utilizada por el comité como lugar de detención.
Lo que ocurrió allí lo he escuchado desde pequeño en casa.
Es una historia que se ha transmitido dentro de nuestra familia durante generaciones.
Los detenidos hablaban entre ellos sobre lo que estaba ocurriendo.
Francisco estaba convencido de que aquello podía acabar mal.
Les decía:
«Nos matarán a todos».
Los demás intentaban tranquilizarlo.
Insistían en que no habían hecho nada y que no tenía por qué sucederles nada.
Pero Francisco no estaba tranquilo.
Él quería escapar.
Y entonces apareció una oportunidad inesperada.
LA HUIDA
En un momento determinado, la mujer de Francisco y un trabajador de la familia soltaron la mula, que era propiedad de la familia.
Era una mula de muy mal carácter, un animal difícil de manejar que solo se dejaba coger y manejar por su dueño.
Francisco fue dejado salir para que fuera a cogerla.
Lo que parecía una tarea completamente normal terminó convirtiéndose en la oportunidad que necesitaba para escapar.
Francisco salió para hacerse cargo del animal y, aprovechando el momento, consiguió entrar en una casa, cerrar las puertas y escapar saltando por el patio trasero.
Una vecina lo vio escapar y comunicó al comité que Francisco había huido.
Y entonces llegó aquella frase que ha quedado en la memoria familiar:
«Pues que suelten un galgo».
Una expresión irónica ante la situación, como diciendo que, si querían encontrarlo, que fueran otros a perseguirlo.
Francisco ya había comenzado su huida.
Y aquella huida probablemente le salvó la vida.
LA HUIDA HACIA CEDRILLAS
Después de diferentes peripecias consiguió llegar hasta la zona de Cedrillas.
Allí apareció otro personaje fundamental en esta historia:
un joven pastor de la familia Pinilla.
Según la memoria familiar, aquel joven pastor ayudó a Francisco a cruzar las líneas y pasar a la zona controlada por las fuerzas nacionales.
El camino no fue sencillo.
Francisco tuvo que desplazarse por la zona hasta encontrar el momento y el lugar adecuado para cruzar.
Finalmente consiguió pasar.
Y sobrevivió.
LA RUTA QUE MI FAMILIA VOLVIÓ A HACER
Esta parte de la historia tiene además algo muy especial para nosotros.
Mi padre hizo aquella ruta de niño junto a su abuelo y su padre.
Muchos años después, yo hice la misma ruta con mi padre.
Y además tuvimos la oportunidad de volver a encontrarnos con aquel joven pastor de la familia Pinilla, ya convertido en un hombre de más de 90 años.
Nos acompañó por la zona y nos mostró el recorrido.
Pasamos por la zona de la Baronía de Escriche hasta Corbalán, siguiendo el itinerario por el que Francisco había conseguido cruzar las líneas.
Para nosotros aquello fue algo más que recorrer un camino.
Fue recorrer físicamente una historia familiar que durante décadas había pasado de padres a hijos.
LARACHE
Una vez cruzadas las líneas, Francisco, debido a su edad, no fue destinado al frente.
Terminó en la retaguardia nacional, en Larache, donde trabajó como chófer.
Este episodio también está documentado.
El archivo recopilado por Memòria fotogràfica i documental de la Jana conserva un permiso de conducción expedido a nombre de Francisco Simó Aviñó en Larache en 1937, confirmando su presencia allí durante la guerra.
Cuando las tropas nacionales entraron en La Jana, Francisco regresó a su pueblo.
Posteriormente fue nombrado alcalde.
Ejerció como alcalde de La Jana desde el 19 de julio de 1938 hasta el 12 de diciembre de 1940 y volvió a ocupar el cargo entre 1960 y 1962.
LOS QUE NO PUDIERON ESCAPAR
Pero Francisco tuvo algo que otros vecinos de La Jana no tuvieron:
una oportunidad para escapar.
Otros no consiguieron salvarse.
Entre las víctimas relacionadas con esta historia se encuentran:
Ramón Vallés Gargallo
Tomás Gilabert Vea
Juan Tomás Gargallo Vea
Roque Vea Balaguer
Los cuatro vecinos de La Jana fueron asesinados en Santa Magdalena de Pulpis el 20 de octubre de 1936.
Sus nombres forman parte de la memoria histórica de La Jana.
Y aquí comienza la segunda gran parte de la historia de nuestro Mauser.
SANTA MAGDALENA DE PULPIS
Durante la Guerra Civil, Santa Magdalena de Pulpis vivió también una profunda transformación política y social.
El comité local adquirió un importante poder y participó en la organización de la vida política, económica y social del municipio.
La implantación de la colectivización agraria generó conflictos y enfrentamientos entre miembros del comité y diferentes sectores de la población.
La situación fue aumentando de tensión.
Las autoridades republicanas intentaron recuperar el control de la retaguardia y proceder al desarme de los grupos armados.
A finales de abril de 1937, el gobernador civil de Castellón, Manuel Rodríguez, envió al municipio a dos delegados de la plantilla de Vigilancia, Somoza y Guerra, para restablecer el orden.
Durante su intervención realizaron registros en busca de armas.
Se encontraron y requisaron:
fusiles, bombas, dinamita y abundante munición.
Pero los enfrentamientos no terminaron.
La tensión entre el comité y parte de los vecinos volvió a aumentar.
Además, el comité se negó a determinadas contribuciones y obligaciones exigidas por las autoridades.
Ante esta situación, el gobernador civil decidió enviar una sección de Guardias de Asalto, al mando de un comandante, con la intención de desarmar a los integrantes del comité y restablecer el orden.
EL COMITÉ OCULTA SUS ARMAS
Los miembros del comité fueron advertidos de la llegada de las fuerzas de orden público.
Sabían que se iban a producir nuevos registros.
Y decidieron ocultar cuidadosamente parte de su armamento.
Poco después, durante la noche del 21 de mayo de 1937, seis integrantes del comité fueron detenidos uno por uno en sus domicilios.
Fueron trasladados al Ayuntamiento y encerrados en un pequeño calabozo.
Pero aquella misma madrugada se produjo un nuevo episodio de violencia.
Varios vecinos se tomaron la justicia por su mano.
Desde el exterior del edificio, a través de una pequeña ventana lateral que comunicaba con el calabozo, dispararon contra los detenidos.
Los seis integrantes del comité murieron.
Después fueron trasladados en un carro tirado por una mula hasta el cementerio y enterrados debajo de un algarrobo.
Once meses después, el 19 de abril de 1938, las tropas nacionales entraron en Santa Magdalena de Pulpis.
Pero las armas que habían sido ocultadas permanecieron allí.
Esperando.
TORREOLVIDO
Pasaron aproximadamente setenta años.
En una finca denominada Torreolvido, cercana a Santa Magdalena de Pulpis, se estaban realizando obras de reforma.
Durante los trabajos apareció un doble fondo oculto en una chimenea.
Y dentro apareció algo extraordinario:
seis fusiles, cartucheras y diferentes pertrechos militares correspondientes a seis personas.
Seis fusiles que habían permanecido escondidos durante décadas.
Y uno de ellos es el que hoy forma parte de nuestra colección.
EL MAUSER
Nuestro fusil es un:
MAUSER ESPAÑOL MODELO 1893
Fábrica de Armas de Oviedo — 1932
Pero su valor para nosotros no está únicamente en su fabricación.
Está en su procedencia.
El blog Memòria fotogràfica i documental de la Jana identifica expresamente la pieza como un “Fusell Mauser de 1932 procedent del Comité de Santa Magdalena de Polpis”.
Y añade una afirmación especialmente importante:
probablemente fue utilizado en el fusilamiento de los vecinos de La Jana Ramón Vallés Gargallo, Tomás Gilabert Vea, Juan Tomás Gargallo Vea y Roque Vea Balaguer el 20 de octubre de 1936.
Es decir, el propio estudio documental del blog establece que este fusil, procedente del armamento del comité de Santa Magdalena de Pulpis, probablemente fue uno de los utilizados en el asesinato de aquellos cuatro vecinos de La Jana.
Y esto convierte al arma en mucho más que una pieza militar.
La convierte en un testimonio material de la historia de nuestro pueblo.
POR ESO ESTE FUSIL TENÍA QUE ESTAR EN NUESTRO MUSEO
Cuando tuve la oportunidad de conseguir esta pieza, hice todo lo posible para que pasara a formar parte de nuestra colección.
Porque para mí no era simplemente comprar o recuperar un Mauser.
Era recuperar una parte de la historia de La Jana.
Una parte de la historia de Santa Magdalena de Pulpis.
Una parte de la historia de aquellos cuatro vecinos.
Y una parte de la historia de mi propia familia.
El fusil había permanecido oculto durante décadas.
Y finalmente volvió a aparecer.
Y hoy se conserva aquí.
En La Jana.
En el Museu Front de Llevant.
CONSERVAR PARA RECORDAR
En el Museu Front de Llevant creemos que conservar patrimonio histórico no significa simplemente guardar objetos antiguos.
Significa conservar la memoria.
Porque un arma también puede ser un documento histórico.
Puede ayudarnos a reconstruir acontecimientos.
Puede poner nombre y rostro a personas.
Puede conectar una historia familiar con la historia de un pueblo.
Y puede hacer que casi noventa años después sigamos hablando de personas cuyos nombres no queremos que se pierdan.
Por eso este Mauser no está aquí únicamente como una pieza de nuestra colección.
Está aquí para contar una historia." (Fran Simó Beltran, Museu Front de Llevant)
Fusell Mauser de 1932 procedent del Comité de Santa Magdalena de Polpis. Probablement va ser usat en l'afusellament dels veïns de la Jana Ramón Vallés Gargallo, Tomas Gilabert Vea, Juan Tomas Gargallo Vea i Roque Vea Balaguer el 20 d'Octubre de 1936.
Aportació: Fran Simó Beltran (Text i fotografies)


















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